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Diálogos con Roca

Defecaciones colaterales.

Progres versus hobbesianos (y II)

Respuesta en "La Frase Progre"

Los "liberales" no quieren ni oir hablar de que la izquierda pueda tener un discurso medianamente coherente ya que esto pondría en entredicho la consigna que se han encargado de difundir según la cual desde la caída del Muro de Berlín lo único razonable que se puede decir en economía y política son las tesis neocon.

No se quieren arriesgar a que tome prestigio un proyecto paralelo que se confronte e incluso refute los dogmas de fe de su religión hayeksiana, por ejemplo el de la necesidad de entender la libertad como fundada en la espontaneidad. En seguida se nos acusa de sermoneadores de una doctrina herética, nos denominan totalitarios y nos imputan los millones de muertos causados por los demagogos que usaron la retórica obrera para restablecer el "Ancient Regime" pero sustituyendo al rey por el Partido o el Führer.

Y es que en el fondo la retórica "liberal" no es más que la defensa a ultranza de la ley de la selva, lugar donde los actores poseen la libertad absoluta idolatrada por aquellos y que consiste en que pueden cumplir a su antojo con su naturaleza; el león como depredador y el ciervo como alimento para el león. La fe en la regulación espontanea de las relaciones selváticas de manera que todos salgan beneficiados en la medida de sus capacidades es irracional, naturalmente, ya que cuando no hay un criterio inteligente de lo que es justo y lo que no se impone el único criterio que actúa exotérmicamente: el de la fuerza -la voluntad de poder que diría Nietzsche-, con lo que la regulación mágica prometida y en la que creen a pies juntillas queda no más que en la reedición de la pirámide alimenticia ancestral, donde los más afortunados (por la cuna o por el azar), es decir los más dispuestos a usar a sus semejantes para lograr sus objetivos, ocuparían la cúspide según lo mandado por Darwin.

Como digo esto requiere de la difusión de un mensaje fundado en un relativismo moral de corte posmoderno según el cual no hay un criterio racional para establecer lo que es la justicia, sino que el bien y el mal son percepciones subjetivas de cada individuo y por tanto es inaceptable el que se trate de imponer un proyecto social que confiera un sentido a la palabra progreso, ya que sería siempre fruto de la arbitrariedad malintencionada. Las sociedades no avanzarían de la misma manera que el agua contenida en un vaso no mueve a éste, a pesar de que las moléculas de hachedosó jamás dejan de moverse en función de sus grados de libertad. A lo máximo a lo que pueden aspirar es a elevar su temperatura circunstancialmente cada cierto tiempo, pero, al negárseles la coordinación, la cooperación mancomunada, les está prohibido alcanzar transiciones de fase hacia niveles superiores de existencia.

No obstante no es del todo cierto que esta corriente de pensamiento ( y sobre todo de actuación) sea amoral. Cierto residuo del moralismo religioso de antaño les hace caer en la cuenta de que el relativismo es un plato demasiado indigesto. Es más fácil justificar sus tropelías si inventan, como así hicieron, un sucedáneo de deontología al que llamaron "Principio de no agresión", proyección freudiana de su miedo a perder los privilegios que poseen o a los que aspiran. A lo que aboca éste código de los "Heroes de la Libertad" es, naturalmente, a reafirmar el estatus quo (es decir al mundo realmente existente, que es cruel), tal y como demostró magníficamente uno de sus prebostes cuando llevó hasta sus últimas consecuencias esta moralina justificando con ella la prostitución infantil y la venta de órganos, por poner dos casos llamativos.

Estando tal hoja de ruta sobre la mesa sería de una irresponsabilidad imperdonable el que los "ungidos" por cierto espíritu constructivo no tratásemos de divulgar la fe en que la vuelta al iusnaturalismo pero esta vez de corte laico se impone como necesario para impedir que el fango selvático dle liberalismo posmoderno nos atrape y nos hunda en sus nuevas formas de esclavismo, pero esta vez tan peligroso que amenaza con constituirse en régimen mundial casi sin disparar una sola bala.

Referencias

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Comentarios

  1. Y la ley de la selva es lo que queda cuando no queda nada.
    Curiosa la comparación con el agua, sin olvidar que el vaso también está formado por moléculas y que una jarra sirve diferente propósito que una probeta...
    "ya que sería siempre fruto de la arbitrariedad malintencionada."
    Efectivamente. Perfectamente aplicable a su new order y a una escuela de danza, en fin.
    Además trajinan fatal las definiciones: individuo, estado, economía, libertad, progreso; supongo que la causa es que es muy dificil crear una escuela de filosofía a partir de una calculadora.:)

    Comentario de Carlos Arrikitown hace 1 año y 23 meses


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