Progres versus hobbesianos
mikimoss - 18-01-2006 14:45:28 | Categoria: Crispación
Desmontando al intercambiador de consignas
El propagandista avisado saben bien que poner una etiqueta simplifica la realidad, la hace dócil y manejable; sirve para elevar a los altares o meter en una cámara de gas por la vía rápida y sin remordimientos de conciencia. Los encéfalos más privilegiados incluso consiguen ganarse el pan evangelizando con sus felices hallazgos. Contando a priori con que la maquinaria ideológica que los crió y que exige el beneficio por su inversión pondrá los medios para una difusión adecuada, escriben ampulosos libros que sus correligionarios devorarán con entusiasmo previo importe no sólo monetario sino, sobretodo, neuronal. Es el caso de un tal Barbadillo, un fulano a sueldo de la universidad papanatas de San Pablo CEU que, frustrado por abonar el Master de El País pero no haber sido admitido en nómina al carecer de talento, ahora se dedica a descalificar al diario más leído de España distinguiéndolo, cual tridente satánico, como elemento distintivo del demonio "progre". Pero claro, la pregunta es: ¿Quién es más tonto, el tonto o el que sigue al tonto? El "ado" iletrado intercambiador de consignas no tarda en responder y nos regala un glorioso artículo en el que describe con todo lujo de detalles al pelele que su fantasía ha creado con el fin de exorcizar la impotencia intelectual -por ahora sólo cognitiva pero, como diría Acebes, "no descartamos otras hipótesis" - que le supone no estar capacitado para comprender con sus categorías la esencia de los asuntos, mostrando así que desprecia cuanto ignora, que es casi todo.
Y no es que no quiera agradecerle la atención monográfica hacia mi persona, un humilde votante del Partido Humanista que, con sus intervenciones, no trataba más que hacer honor al título de su bitácora desfaciendo los entuertos provocados por el pensamiento esloganocategorial de Vd. y de sus fieles "ecólitos" reverberandos -de hecho ha sido un placer convertirme en objeto de sus berridos y ratificar así la sobada frase que Orson Welles atribuyera a Don Quijote: "Ladran, luego cabalgamos"- , sino que incluso llega a extrañarme la no inclusión en el susodicho dictamen de referencias de más calado y que sin duda causarían aún más fervor guerrero entre su pleitesía. Le propongo para ello que lo modifique incluyendo que, como todo el mundo sabe, los "progres" son todos unos ladrones -cómplices de Roldán-, además de confidentes de los GAL y nazis impenitentes -ya se sabe, por lo del pacto entre los socialistas y nacionalistas catalanes. Muchos de sus lectores se lo agradecerán.
Siguiendo con el asunto, y ya que ésta es una página con profundo calado patriotero, no me resisto a aplicar el refrán castellano de "Allá donde fueres haz lo que vieres" y paso a definirle a Vd. y los de su calaña como salvajes hobbesianos. El término pretende cierta exhaustividad. A mi juicio, no hay nada que defina mejor el talante libreconservador que la defensa de la libertad selvática (es decir la que tienen los animales de la selva para matarse entre ellos según la ley del más fuerte) y la de valores y modos sociales apolillados, de la época de las cavernas o de cuando el nacional-papanatismo campaba a sus anchas por la península. Este hombre así idealizado que pretende retornar al paradisíaco estado de naturaleza primigenio, el egoísta que Hobbes tan bien retratara como destinado a ser un lobo para el hombre, se constituye en ungido por la lógica natural, esa donde el pez grande se come al chico. La fuerza es el decisivo argumento. Manejan una visión realista del mundo: pesimista y feroz mientras que, en comparación con su postura, tan clara, tan obvia, la lógica ética parece peligrosa por su ingenuidad. Por eso cualquier imbécil pueda criticarla con sólo describir lo que pasa. Desde la argumentación de los halcones, resulta muy fácil desdeñar a las palomas que son -por utilizar el lenguaje de Robert Kagan- los débiles, los resentidos ante el poderoso.
Pero dejemos de instruir al iletrado, que tiempo tuvo para adquirir las más básicas nociones de humanidad, y pasemos a exprimir lo poco aprovechable de su huero discurso:
"Los que lo reciben de buen grado, no lo dudan ni un instante, ellos están en el bando de los buenos, los limpios, los demócratas, los solidaros, los que están con el imperio de la ley, los que no tienen mácula."
Por supuesto que sí, y ustedes en el de los malvados -por herederos, apologetas o simplemente benévolos con el levantamiento del 36 y la ideología franquista, -, los sucios -por hacer del insulto, la mentira, la calumnia y del todo vale maquiavélico sus herramientas políticas-, los antidemócratas -por no respetar la legitimidad que tiene v.g. la mayoría del pueblo catalán de aspirar a tener un Estatut más acorde con su sentimiento identitario, o v.g. que el gobierno electo modifique conforme su ideología reglamentos educativos o estamentos sociales para dar respuesta a los problemas de convivencia modernos, o v.g. la legitimidad del gobierno de España con declaraciones como "Zapatero es un presidente accidental, porque algunos recordamos que Pavía entró a caballo en el Congreso, Tejero con una pistola y el señor Zapatero con un tren de cercanías" -, los insolidarios -por criticar v.g. la condonación de la deuda externa a países necesitados o el reconocimiento de derechos civiles también a colectivos minoritarios-, los guerracivilistas -por justificar a militares aspirantes a golpistas-, los antilegalistas -por practicar el principio de que "todo el mundo es culpable hasta que demuestren lo contrario" como en el caso de la asamblea de Batasuna que se quería prohibir previo dictamen judicial-, etc., etc., etc.
"No es raro, por ejemplo, observar a comentaristas contrarios a un servidor, cuando se empeñan en ser los conocedores de los principios del estado de derecho, negando que alguien, por ser liberal y de derechas, pueda ni tan siquiera saber que existen..."
Su afán de protagonismo le lleva a erigirse como representante de su caverna. No es para tanto buen hombre. La ignorancia se la atribuyo a Vd. en monopolio, en recta aplicación del principio bíblico de "por sus hechos los conoceréis". El común de los liberales, aún tarado moralmente por defender el sistema económico de los sapos y las culebras, suele poseer cierto conocimiento de aquellos reglamentos y normativas del Estado en el que se arrastra. Lo necesita así, pues sólo manejando con soltura las leyes creadas para dignificar el mundo con la lógica de la justicia, puede buscar sus resquicios en pos de los fines neoliberales.
"...han estado expuestos durante años a una machacona ingeniería social, en forma de lluvia fina y persistente, que ha conformado un vasto colectivo a la sombra de lo que se ha venido a denominar corrección política"
Los defensores de la incivilización ahora son así, autoritarios posmodernos que, con las mismas que antes desfilaban por la Plaza de Oriente con el brazo en ángulo tan obtuso como sus entendederas, ahora se vanaglorian de ser unos contrarrevolucionarios de la incorrección política, esto es, de la inmoralidad. Porque, ¿qué otra cosa puede designar ese término para que incluso una mojigata Legionaria de Cristo le dedique todo un volumen propagandístico? ¿Acaso vanagloriarse por no acatar la ley en contra del envenenamiento nicotínico, por estar en contra de la regulación del matrimonio entre dignidades del mismo sexo o de que se saque de la escuela la confianza privada en la fe que dio cierto personaje dudosamente histórico de que retornaría para llevarnos a todos al cielo de Platón..., como digo, acaso vanagloriarse por estas proezas no es de la ineticidad más absoluta? Porque no nos engañemos, aquí de lo que se trata es de proteger con uñas y dientes el frágil toldo de la tienda que esforzadamente sostenemos en alto que es la ética laica y su esbozo actual -los DDHH- o de apostar por quemarla para vivir al descampado y que los buenos dioses decidan nuestro destino. Aquí de lo que se trata es de abogar por el pretendidamente "estúpido" entendimiento con la universalidad de la razón entre civilizaciones o del "inteligentísimo" enfrentamiento intercultural, por la escabechina de civilizaciones. En eso estamos y esas nos tendrán enfrente, Vd. y toda su realea.
Saludos.
Respuesta a la anotación que Fernando Gallego me dedicó en Desmontando el manual de consignas
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